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Estamos llegando a una situación en la venta de ordenadores montados que hace unos años era impensable: el comprador ya no mira sólo las características del procesador o la cantidad de memoria, sino que también valora el diseño.
Y es que los distintos fabricantes de ordenadores de sobremesa, y, sobre todo, portátiles, cada vez permiten al futuro comprador elegir un diseño personalizado para la pintura que decora su nuevo cacharro. Tenéis un claro ejemplo en el Gadgetoblog, con los nuevos Vaio de Sony, donde podemos escoger también el tipo de letra que lucirá nuestro teclado.

Pero no son los únicos. El sorprendente éxito del Asus EEE puede ser aún mayor ahora que está disponible en muchos más colores. Los Dell Inspiron y XPS están también disponibles en gran cantidad de colores e incluso se pueden añadir diferentes motivos.
El otro día os contaba que le tenía que elegir un portátil a mi hermana y como suele ser habitual en el sexo femenino, no eligió el más potente (el que decía yo), sino el que -dentro de una selección hecha por mí- tenía un diseño más atractivo. Pues esto mismo se está extendiendo a mucha más gente de la que pensais, independientemente del sexo no nivel de frikismo. Y es que el portátil ha dejado de ser una herramienta para ser algo personal, como el teléfono móvil y las carcasas intercambiables o los politonos y fondos de pantalla.
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