En pocos días, me he encontrado al lado de mi casa con el silencioso y con el zorro volador y hemos estado hablando de si la crisis había afectado a nuestras respectivas empresas y cómo nos iba y tal.
Pero lo mejor, es que seguimos conservando el buen trato que teníamos cuando todos estábamos en el mismo barco y es un placer encontrarte con viejos compañeros con los que compartiste tantas horas delante del ordenador. Siempre les digo que repartan recuerdos a todos, y lo vuelvo a repetir desde esta tribuna: fue un placer trabajar codo a codo con vosotros, chicos y chicas.